El ecosistema
Antes de la viña existía el bosque.
Y antes del bosque, la montaña.
La vid convive con encinas, carrascas, pinos, matorral mediterráneo, fauna silvestre y una extraordinaria diversidad biológica que, generación tras generación, ha construido un equilibrio difícil de reproducir.
Cada estación transforma ese sistema.
Cada año deja una huella distinta.
La cepa responde adaptándose, igual que lo hace el resto del paisaje.
Comprender ese equilibrio significa comprender el verdadero origen del vino.
Porque la personalidad de una añada nunca comienza en la bodega.
Comienza mucho antes.